La infiltración de toxina botulínica es un procedimiento médico que consiste en la administración controlada de esta sustancia con fines terapéuticos. Su principal efecto es producir una relajación temporal y localizada del músculo sobre el que se aplica, ayudando a reducir el dolor y mejorar la función.

En el ámbito médico, se utiliza para el tratamiento de diversas patologías como contracturas musculares persistentes, espasticidad, bruxismo, cefaleas tensionales o determinadas alteraciones musculoesqueléticas. Al disminuir la hiperactividad muscular, se favorece el equilibrio funcional y se alivian los síntomas asociados.

El procedimiento se realiza en consulta, mediante infiltraciones precisas en los músculos previamente valorados. Es una técnica segura cuando es aplicada por un profesional sanitario cualificado, tras una evaluación individualizada y con un seguimiento posterior adecuado.

El efecto es progresivo y temporal, por lo que el tratamiento puede requerir revisiones periódicas en función de la evolución clínica del paciente.

Foto bloque 1